Las mujeres trabajadoras nos organizamos contra las violencias en el mundo del trabajo y el avance de la ultraderecha chilena

COLUMNA DE OPINIÓN

Abogadas de la Defensoría Popular de las y los Trabajadores

Como trabajadoras de la Defensoría Popular de las y los Trabajadores, compartimos y hacemos eco del llamado realizado por diversas organizaciones y colectivas feministas a organizarnos para enfrentar las diversas violencias que se manifiestan en los espacios privados y públicos, de no permanecer estáticas frente al peligro que significa el avance de la ultraderecha y una posible victoria en las urnas de la candidatura de José Antonio Kast y el consiguiente retroceso en los derechos que hemos conquistado a través de años de lucha del movimiento feminista y de millones de mujeres en el mundo.

Existe la tarea urgente de poder visibilizar el acoso laboral, moral y sexual en los espacios de trabajo como una forma más de violencia, que afecta principalmente a las mujeres y disidencias, lo que no solo vulnera su dignidad, integridad y daña la salud mental, sino que además perjudica su desarrollo laboral al generar un ambiente laboral hostil e intimidatorio. 

También, es urgente reconocer por parte del Estado de Chile, como en la Nueva Constitución, las labores de cuidado y de organización del hogar, que en la actualidad son absolutamente invisibilizadas en comparación a los trabajos remunerados, lo que constituye una forma constante de ejercicio de violencia hacia nosotras. Lo mismo ocurre cuando no se establece una jornada ni mecanismos de organización y resguardo para quienes realizan estas labores. 

Aunque nos hagan creer que las violencias son solo de carácter físicas, lo cierto es que también opera a través de las condiciones bajo las cuales trabajamos cada día por fuera de nuestros espacios formales de trabajo.

En el marco del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, como trabajadoras nos preguntamos “¿Qué significa un gobierno misógino, machista y fascista de Kast para las mujeres trabajadoras?” 

Para nosotras, significa un retroceso enorme para las mujeres trabajadoras, ya que nos veremos perjudicadas si se llegaran a concretar ciertas medidas que propone el abanderado de la ultraderecha, como la de implementar la forma de remuneración por tarea hecha en la empresa (pág. 72), lo que podría hacer disminuir nuestras remuneraciones al momento de ejercer la maternidad -tenemos un mayor período de ausencia (pre y posnatal)-, así como por licencias médicas por enfermedad de les niñes, acrecentando además la brecha de ingresos entre hombres y mujeres.

El programa de Kast, además, representa un perjuicio directo para las dirigentas sindicales, porque el modelo de gestión orientado a valorar el rendimiento por objetivos repercutiría directamente en sus remuneraciones, en tanto son quienes se ausentan en sus labores por cumplir sus horas sindicales, lo que también desincentiva la participación de las mujeres en las organizaciones sindicales.

Otra medida que nos parece perjudicial para las mujeres trabajadoras que están por jubilar o son adultas mayores, es que se propongan políticas para aumentar el empleo formal de mayores de 60 (pág. 71), justificándose en poder eliminar una discriminación negativa. Prolongar la edad de jubilación de las mujeres es también desconocer las labores domésticas o de cuidado que realizamos, queriéndonos hacer trabajar más años bajo una flexibilidad laboral que precarizará aún más nuestras vidas.

Lo que sufrimos hoy, solo se seguirá agudizando y profundizando si J. A. Kast resultará electo en las elecciones del 19 de diciembre, pues en el programa de gobierno de la ultraderecha las medidas conservadoras y machistas nos relegan una vez más al espacio privado, y desconoce las problemáticas de aquellas mujeres trabajadoras que son madres solteras o que son acosadas de múltiples formas en sus puestos de trabajo.

Abogadas DPT,

25 de noviembre de 2021.

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